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El Black Power en México 68

La discriminación racial ha sido uno de los grandes problemas que ha tenido la sociedad estadounidense durante el siglo XX. Situación que se fue agudizando con el paso de los años y que motivó el que poco a poco se levantaran las voces contra esa vergüenza. Personajes como Martin Luther King y Malcolm X fueron los nombres más famosos que lucharon por la raza negra en lo que se dio a conocer como el Black Power, un movimiento que perseguía conseguir un status de igualdad con la raza blanca en todo el mundo.

Pero esa lucha se extendió a todos los estamentos y países, y fue en las Olimpiadas de México 68 donde se dio el golpe de efecto definitivo, en un evento televisado para el mundo entero. Aquel golpe de efecto tuvo dos nombres propios: Tommie Smith y John Carlos.

Ambos habían formado parte en los comienzos del Proyecto Olímpico Pro Derechos Humanos en el año 1967. Muchos atletas y deportistas negros famosos formaron parte de él, e incluso llegaron a plantearse como método de protesta el no participar en los Juegos Olímpicos de México 68. Podían ser considerados rebeldes en una sociedad muy racista, y no pocos problemas tuvieron por luchar por sus derechos. Sin embargo, finalmente, decidieron participar, y quizás fuera su rabia, o el afán por demostrar quienes eran, los que convirtieron aquella Olimpiada en los Juegos Olímpicos del Black Power.

Muchos de los records de atletismo de aquel año se han mantenido hasta no hace mucho, y sus actuaciones asombraron al mundo entero. Bob Beamon hizo un salto de longitud prodigioso cuyo récord se ha mantenido hasta no hace demasiado. Fosbury impuso un estilo que asombró a todos en salto de altura, al ser el primero en saltar de espaldas, estilo que hoy perdura. Y en los 400 metros Tommie Smith y John Carlos dieron una exhibición que acabó en el gesto más famoso y con más implicaciones que se haya hecho en ninguna Olimpiada.

Independientemente de la gran carrera que ambos protagonizaron, considerada como una de las mejores de la Historia, el hecho que sorprendió al mundo vino en la entrega de medallas. Al acabar la carrera, entre el público estaba la mujer de Tommie Smith. Hacia ella se acercó el atleta y le entregó dos guantes negros. En los vestuarios, Smith y Carlos se habían puesto de acuerdo para hacer un gesto de reivindicación público que calara en el mundo entero y que expresara el daño que estaba sufriendo la raza negra. Además, al segundo clasificado, el australiano Norman, le pidieron que luciera también el emblema del Black Power.

Cuando llegó el momento de la entrega de medallas, ante las cámaras de televisión, los tres atletas fueron subiendo respectivamente a sus cajones de puestos, con el símbolo del Black Power en sus chándals. El momento culminante llegó cuando iba a comenzar a sonar el himno de Estados Unidos. Tommie Smith se puso un guante negro en la mano derecha; John Carlos se lo puso en la izquierda. Ambos se descalzaron y mostraron al mundo sus calcetines negros, y cuando el himno dio sus primeros compases y durante todo el tiempo que estuvo sonando, ambos subieron sus puños en alto, con la cabeza baja, mostrando la humillación que constantemente sufría en todo el mundo la raza negra.

Fue una fotografía que pasó a la historia por su significado. Un significado que cambió probablemente al mundo, al hacerlo consciente del problema existente. Los tres atletas sacrificaron sus carreras por su dignidad y sus creencias.

Al australiano Peter Norman le prohibieron volver a participar en unos Juegos Olímpicos, y acabó alcoholizado. Pero en cuanto a los dos grandes protagonistas, durante mucho tiempo fueron perseguidos y amenazados de muerte. A ninguno de los dos les volvieron a permitir correr, e incluso la mujer de John Carlos acabó suicidándose por las presiones sufridas.

Sin embargo, ellos plantaron esa semilla que acabó germinando. Fue el 16 de octubre de 1968, y hoy, 40 años después, todos los negros del mundo deben recordar aquel instante en que Tommie Smith y John Carlos fueron capaces de enfrentarse al mundo entero para reivindicar unos derechos que nos pertenecen a todos, seamos de la raza que seamos: el derecho a la libertad, a la igualdad y a la dignidad.

 

Monumento dedicado a Smith y Carlos, en San José, California

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